Pintor expresionista nacido en Madrid en 1960, con una larga trayectoria. Su arte es el arte moderno colorista y pasional. Se define como un pintor de la calle y propaga la humildad en el mundo del arte. “Yo reivindico a los pintores humildes. La pintura no necesita tanta pretensión intelectual, debe brotar del alma limpia del hombre, del ojo claro y puro del pintor''...
Merece la pena asomarse a su obra, disfrutar con ella, imaginar.
Cuando se tiene cierta edad, es muy agradable poder dedicarse a algo que guste, emplear parte del tiempo en actividades entretenidas, y si eso se realiza con un grupo de amigas, mucho mejor.
Es lo que han hecho varias señoras inglesas, con agujas de punto y ganchillo, y lana de diferentes colores, han materializado la ciudad donde viven, lo cual les ha llevado varios meses en los que, seguro que no han padecido ningún achaque, con la ilusión de lo que estaban haciendo.
Buena terapia para seguir activos y satisfechos, cuando la jubilación nos toque con su varita mágica.
Bajo el título de Ghost in the machine, Erika Simmons crea una serie de retratos de las celebridades del siglo XX a través de la reutilización de algo tan clásico y ya casi perdido como son las cintas de casette, de vídeo o el rollo de film usado para las películas.
El cine y la música son sus principales fuentes de inspiración.
Sus obras han sido presentadas en las galerías de Londres y Bristol, Reino Unido.
Manarola es un pequeño pueblo del norte de Italia. Forma parte de un grupo de pueblos costeros muy frecuentados por turistas que recibe el nombre de Cinque Terre.
Lo que caracteriza Manarola es su colorido, sus fantásticos restaurantes y su belleza arquitectónica: tantas casas de colores enclavadas en la piedra, que el poeta Lino Crovara muy bien describe como “Una colmena en la roca, un nido de gaviotas alto sobre las olas, un pueblo donde el leve susurro de las olas acaricia las orejas atentas del alma”.
Debe ser maravilloso estar allí, y lo más parecido es perderse por sus callejuelas, desde estas imágenes.
Conocidos como crop circles, círculos de las cosechas, círculos de los cultivos, agroglifos y por muchos nombres más, este fenómeno de los extraños diseños que aparecen en los cultivos en distintas partes del mundo desde hace décadas ha representado y representa un misterio apasionante para los que se han dedicado a su investigación.
Se trata de complejas formaciones geométricas que aparecen, durante todo el año y sobre todo tipo de vegetación (grano, maíz, espinaca, patatas, zanahorias, plantas de mostaza, etc.), pero también sobre nieve, hielo y arena e incluso en bosques, donde árboles enteros aparecieron doblados hasta el suelo en círculo.
Los CC’s no son un fenómeno moderno. Grabados y dibujos de hace cientos de años así lo demuestran. En el Reino Unido, los granjeros recuerdan haber visto círculos y dibujos parecidos desde hace generaciones.
En la edad Media cuando aparecían en épocas de cosecha, se les llamaba “Círculos de las Hadas”, por cuanto aparecían inexplicablemente de un momento a otro, acompañados de un extraño zumbido en el ambiente. Se advertía a la gente del peligro que suponía para alguien adentrarse en esos círculos mágicos, ya que podrían desaparecer y quedar prisioneros en el mundo de los Gnomos, Hadas y Elfos.
En 1.966, en la provincia de Queensland en Australia, aparecieron unos óvalos perfectos y sencillos cuya creación no podía atribuirse a la acción humana. Se los calificó de "nidos de platíllos" y pasaron a formar parte de los enigmas pendientes de la ufología.
Pero fue alrededor de 1980 cuando se empezó a prestar atención de verdad al fenómeno, principalmente en el sur de Inglaterra, donde aparecen la mayoría de los diseños. A principios de esta década, los medios británicos informaron sobre esta cuestión por primera vez.
Desde entonces, miles de agroglifos se han descubierto en muchos países del mundo. Cientos aparecen cada año, la mayoría durante las noches de verano al sur de Inglaterra, donde se produce la mayor concentración de este fenómeno alrededor de los lugares sagrados de Stonehenge, Avebury y Silbury Hill.
La compleja geometría inherente a muchas de las formaciones. La precisión que se logra en campos que son ondulados o inclinados, que abarcan grandes extensiones de terreno, en la oscuridad de la noche y en todo tipo de climas, estimula la curiosidad.
Sin entrar en cuál pueda ser su origen, no cabe duda que, como mínimo, son decorativos y artísticos, como una exposición de cuadros gigantes.