El mar tiene una belleza infinita en todas sus manifestaciones. Y no es necesario sumergirse en las profundidades para poder apreciarla, aunque el colorido que nos ofrece es impresionante. La orilla, además de servir para paseos de mayores, baños de niños y personas que no les gusta adentrarse en las aguas, guarda otros tesoros dignos de tenerse en cuenta: peces que se mueven entre las piernas de los bañistas, cangrejos que trepan entre las rocas, erizos de mar, algas flotantes, y el rojo vistoso de los tomates de mar, que alegran el rocaje donde se adhieren. Fuera, las barcas descansan tras una noche intensa de pesca.
Esto, y mucho más, se encuentra detrás de mi casa.
El Museo de Pérgamo pertenece a los museos de arquitectura más impresionantes del mundo. Su existencia se debe a las grandes expediciones de los museos berlineses en pequeña Asia (Antioquía), Pérgamo, Magnesia, Priene y Mileto, Babilonia, Assur, Uruk y otras metrópolis de Mesopotamia. Lo más fascinante son el altar de Pérgamo y la puerta de Ishtar. En la primera planta se encuentra el museo islámico con una pequeña joya española: el techo original de la torre de las damas de la Alhambra (Granada).
El museo de Pérgamo es sin duda el más visitado de la amplia oferta de salas de exposiciones de Berlín y el más destacado de la isla de los museos (Museumsinsel).
El motivo nos espera justo a la entrada. Nada más acceder por la puerta principal del museo nos encontramos con el impresionante altar de Pérgamo entero, y ocupando una enorme sala donde resulta difícil elegir por donde empezaremos nuestra visita, la audioguía. que está incluida en el precio de la entrada nos lo pone más fácil a la hora de comenzar a admirar los frisos de este hermoso templo griego.
Pero el altar de Pérgamo no es la única razón para elegir visitar este museo, la puerta de Ishtar y la muestra de arte islámico, griego y romano forman una de las mejores representaciones del mundo del arte de los últimos 6.000 años.
Originalmente, la puerta de Ishtar, como parte de las murallas de Babilonia, era considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, hasta que en el siglo VI dC fuera reemplazada en la lista por el Faro de Alejandría.
La puerta de Ishtar era la octava de las puertas de acceso a Babilonia, y también la más famosa, gracias a sus grandes dimensiones (14 metros de altura por 10 de ancho), y a su decoración; el ladrillo vidriado se utilizó con exquisita sobriedad, pero a la vez con evidente fastuosidad. Sobre un fondo azul coloreado con polvo de lapislázuli, las series de leones, dragones (grifos mitológicos) y toros andantes forman ordenadas composiciones, enmarcadas por bandas y motivos ornamentales de gran simplicidad geométrica e indudable efecto cromático. Su techo y puertas eran de cedro, y a través suyo transcurría la Vía Procesional, pertrechada de más murallas y de 120 leones de adobe que la custodiaban. Era la entrada principal a las calles y templos interiores de Babilonia.
Un extraordinario museo que recomendamos desde aquí.
Hoy presentamos un poema, desde el corazón, dedicado a Miguel Hernández.
Lo ha escrito nuestra amiga María Victoria Henar, y es muy bonito.
PARA MIGUEL
Si alguna vez, tu nombre
me sube hasta la boca,
me sentaré contigo a la sombra del espino
cuando la calima crea espejismos
y el andar, se hace lento y cansino.
Hurgaré en tu zurrón raído
y encontraré en un rincón escondido,
un papel arrugado, un lápiz casi consumido
y unas briznas de hierbas que mordisqueabas
cuando absorto entre aquellos prados,
las palabras surgían de tu garganta.
Con tu mano sobre mi hombro,
aspiraremos el aroma que la mañana deja en el campo
y esa alfombra teñida de rosa y blanco
que presagia el fruto del almendro,
y tal vez hasta nosotros llegue, arrastradas por el viento
de esa mar cercana, gotitas de espuma blanca.
Apoya tu cabeza en mi regazo,
cuéntame todas tus cuitas,
yo te contaré que nunca fuiste olvidado,
que sembraste semillas de futuros
y fuiste fiel compañero en mis años de lucha.
Antequera es una ciudad de la provincia de Málaga. La culminan las murallas de su castillo y la Basílica de Santa María, y está salpicada por numerosas torres de iglesias y conventos que sobresalen entre una arquitectura popular de cubiertas de teja árabe y fachadas de cal.
Hay que destacar, además de los dólmenes, la Peña de los Enamorados, que es una pequeña sierra separada por el río Guadalhorce de las montañas próximas, y cuenta la leyenda de cristiano y mora enamorados, que pusieron aquí fin a sus vidas por la incomprensión de su amor.
La ciudad nos muestra una impresionante colección de arte compuesta por más de medio centenar de monumentos y edificios singulares de la arquitectura religiosa y civil, que abarcan o arranca en la Edad del Bronce, y concluyen en el siglo XVIII. Muchos siglos de historia contemplan los dólmenes, colegiatas, iglesias, conventos, palacios, arcos, puertas, castillo y alcazaba, capillas, ermitas, casas señoriales, palacetes y hasta la propia trama urbana.
Pisar sus calles adoquinadas es como sumergirse en su pasado glorioso.
La Alte Nationalgalerie se terminó de construir en 1876 según los planos de August Stüler, quien previamente había diseñado el Nuevo Museo para alojar una colección de arte del siglo XIX donada por el banquero Joachim H.W.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el edificio se dañó severamente; la reconstrucción del museo en ruinas comenzó en 1948, y en 1950 el segundo piso reabrió al público.
En 1992, se firmó un contrato para la restauración general de la Antigua Galería Nacional, con el objetivo de crear un espacio de exposiciones más amplio para albergar las ahora unificadas colecciones de Berlín Oriental y Occidental; fue reinaugurada en diciembre de 2001.
Actualmente contiene una de las más grandes colecciones de esculturas y pinturas del siglo XIX en Alemania, además de contar con obras de Monet, Cezanne, Manet Renoir y Van Gogh.
El edificio es impresionante, y lo que guarda en su interior , un tesoro digno de ser contemplado.