Lo habitual, cuando vamos a visitar una ciudad que no conocemos, es acercarnos a la Oficina de Turismo a pedir información.
Pues bien, la sorpresa surge en Almuñécar, cuando unos muros rosados encierran un edificio rosa precioso sacado de las mil y una noches, que es el Palacete de la Najarra, sede de la Oficina de Turismo.
Es de estilo Neoárabe, y fue construido a mediados del siglo XIX.
La oficina se encuentra en la planta baja, y su interior está decorado en estilo árabe.
En ocasiones también se utiliza para eventos culturales y espectáculos musicales.
Los muros guardan un bonito jardín, muy bien cuidado, en el que hay gran profusión de árboles, y una fuente de estilo árabe con un surtidor de agua fresquita.
Al fondo tenemos una casa en miniatura de estilo andaluz, y es muy curiosa porque tanto el edificio como la decoración interior está hecha a escala, y parece una casita de juegos para niños.
Para retroceder a la infancia y dedicarnos a soñar…
El Jardín Museo del Bonsái de Almuñécar es el más importante en su género en Andalucía, y uno de los más importantes de España.
Se ha ganado esa categoría por su inmensa población de árboles (120 ejemplares) y por el espacio que ocupa: 1.800 metros cuadrados.
El jardín tiene ejemplares de todas las especies de árboles que se dan en el arte del bonsái, entre los que destacan varias coníferas europeas y asiáticas que han sido importadas de Japón y tienen un gran valor.
El espacio dispone de dos tipos de jardines, uno húmedo y otro seco o 'zen' para que los visitantes aprecien la diferencia.
Además, muchos de los árboles han recibido premios internacionales otorgados por maestros japoneses.
Hay bonsáis autóctonos con flora mediterránea como: olivo, acebuches, almendros, granados, encinas, alcornoques, así como plantas tropicales, asiáticas, pinos silvestres, japoneses, chinos, juníperos, etc.
A la entrada nos encontramos con la puerta sagrada japonesa, pintada en un rojo fuego típico japonés, que simboliza el nacimiento y morir de cada día. Junto a la puerta hay una linterna de granito, que es un elemento muy decorativo en los jardines japoneses, y un pino silvestre de variedad japonesa con más de 150 años que van remodelando año tras año.
Al fondo de esta explanada está la puerta nazarí donde hay un bosque en honor de las victimas del 11 de marzo.
El parque tiene distintos niveles que lo hacen más atractivo. Hay numerosos elementos decorativos y simbolismos de Oriente que le dan un ambiente más acorde al país del Sol Naciente. Una música relajante nos acompaña por todo el recorrido.
Sin duda es una visita de lo más gratificante, tanto para los expertos en bonsái como para los profanos.
Naced, vistosas flores,
Ornad el suelo, que lloró desnudo
So el cetro helado del invierno rudo,
Con los vivos colores,
En que matiza vuestro fresco seno
Rica naturaleza.
Ya ríe mayo, y céfiro sereno
Con deliciosos besos solicita
Vuestra sin par belleza,
Y el rudo broche a los capullos quita.
Pareced, pareced, o del verano
Hijas y la alma Flora,
Y al nacarado llanto de la aurora
Abrid el cáliz virginal: ya siento,
Ya siento en vuestro aroma soberano,
Divinas flores, empapado el viento;
Y aspira la nariz y el pecho alienta
Los ámbares que el prado les presenta
Do quiera liberal. ¡O! ¡qué infinita
Profusión de colores
La embebecida vista solicita!
¡Qué magia! ¡qué primores
De subido matiz, que anhela en vano
Al lienzo trasladar pincel liviano!
Con el arte natura
A formaros en una concurrieron,
Galanas flores, y a la par os dieron
Sus gracias y hermosura.
Mas ¡ah! que acaso un día
Acaba tan pomposa lozanía,
Imagen cierta de la suerte humana.
Empero más dichosas,
Si os roba, flores, el ferviente estío,
Mayo os levanta del sepulcro umbrío,
Y a brillar otra vez nacéis hermosas.
Así, o jazmín, tu nieve
Ya a lucir torna aunque en espacio breve
Entre el verde agradable de tus ramas,
Y con tu olor subido
Parece que amoroso
A las zagalas que te corten clamas,
Para enlazar sus sienes venturoso.
Mientras el clavel en púrpura teñido
En el flexible vástago se mece,
Y oficioso desvelo a la belleza,
A Flora y al Amor un trono ofrece
En su globo encendido,
Hasta que trasladado
A algún pecho nevado,
Mustio sobre él desmaya la cabeza
Y el cerco encoge de su pompa hojosa.
Y la humilde violeta, vergonzosa
Por los valles perdida
Su modesta beldad cela encogida;
Mas el ámbar fragrante
Que le roba fugaz mil vueltas dando
El aura susurrante,
En él sus vagas alas empapando,
Descubre fiel do esconde su belleza.
Orgullosa levanta la cabeza
Y la vista arrebata
Entre el vulgo de flores olorosas
El tulipán, honor de los vergeles;
y en galas emulando a los claveles,
Con faxas mil vistosas
De su viva escarlata
Recama la riquísima librea.
Pero ¡ah! que en mano avara le escasea
Cruda Flora su encienso delicioso,
Y solo así a la vista luce hermoso.
No tú, azucena virginal, vestida
Del manto de inocencia en nieve pura
Y el cáliz de oro fino recamado;
No tú, que en el aroma más preciado
Bañando tu hermosura,
A par los ojos y el sentido encantas,
De los toques mecida
De mil lindos Amores,
Que vivaces codician tus favores,
¡O como entre sus brazos te levantas!
¡Como brilla del sol al rayo ardiente
Tu corona esplendente!
¡Y qual en torno cariñosas vuelan
Cien mariposas, y en besarte anhelan!
Tuyo, tuyo seria,
O azucena, el imperio sin la rosa,
De Flora honor, delicia del verano,
Que en fugaz plazo de belleza breve
Su cáliz abre al apuntar el día,
Y en púrpura bailada el soberano
Cerco levanta de la frente hermosa.
Su aljófar nacarado el alba llueve
En su seno divino;
Febo la enciende con benigna llama,
Y le dio Citerea
Su sangre celestial, cuando afligida
Del bello Adonis la espirante vida,
Que en débil voz la llama,
Quiso acorrer; y del fatal espino
Ofendida ¡o dolor! la planta bella
De púrpura tiño la infeliz huella.
Codíciala Cupido
Entre las flores por la más preciada,
Y la nupcial guirnalda que ciñera
A su Phiquis amada,
De rosas fue de su pensil de Gnido;
Y el tálamo feliz también de rosa,
Donde triunfó y gozó, cuando abrasado
En su llama dichosa
Tierno exclamó en sus brazos desmayado:
Hoy, bella Phiquis, por la vez primera
Siento que el Dios de las delicias era.
¡O reina de las flores!
¡Gloria del mayo! ¡venturoso fruto
Del llanto de la aurora!
Salve ¡rosa divina!
Salve, y ve, llega a mi gentil pastora
A rendirle el tributo
De tus suaves odores,
Y humilde a su beldad la frente inclina.
Salve ¡divina rosa!
Salve, y dexa que viéndote en su pecho
Morar ufana, y por su nieve pura
Tus frescas hojas derramar segura,
Loco envidie tu suerte venturosa,
Y anhele en ti trocado
Sobre él morir en ámbares deshecho:
Me aspirará su labio regalado.
Joe Pogan es un curioso artista de esculturas de metal. Sus obras nacen de chatarra, como tuercas, pernos, relojes, cucharas, tenedores y otros.
Utiliza objetos de metal para realizar las esculturas y su trabajo es interesante, por su la filosofía de reutilizar y reciclar. Pogan, además de emplear tuercas, tornillos y todo tipo de herramientas, también incorpora objetos de metal y joyas facilitadas por el cliente. Cada escultura puede evocar el recuerdo de un ser querido o se puede adquirir para hacer un regalo maravilloso.
Para los que aún no tienen destino para estas vacaciones, les mostramos algo impresionante.
La playa de Las Catedrales se encuentra dentro del término municipal de Ribadeo, en la costa de la provincia de Lugo. Esta playa, “verdadero prodigio de la naturaleza”, es así conocida por la caprichosa forma en que el mar y el viento esculpieron la piedra haciendo que algunas de sus paredes parezcan arcos de iglesias. Está declarada Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia.
Estas llamativas formas de la naturaleza sólo pueden ser contempladas desde el mar, o aprovechando las horas de marea baja, momento en el que el mar deja al descubierto una pequeña parcela de fina arena que permite el paso a pie y su observación. La playa se encuentra a unos veinte metros por debajo del acantilado, y sólo desde el nivel del agua es posible disfrutar de estas caprichosas formas labradas por el mar. Las grades moles rocosas aparentan un laberinto de callejones, arcos, columnas y oquedades que recuerdan otras fastuosas construcciones proyectadas por el hombre, como son las catedrales. La bajamar deja al descubierto un último trecho en el que un impresionante arco de colosales proporciones se deja observar tras haber atravesando un paseo entre columnas naturales que se levantan en medio de la arena y se acaban apoyando en el acantilado.
Manuel Gómez, "Arce" nació en Badajoz el 11 de Agosto del año 1951. Pintor muy conocido en los ambientes culturales europeos relacionados con este tipo de pintura. Denominada naïf, presenta un mundo sereno, pacífico, mágico, ingenuo, contrapuesto a una realidad que, generalmente, no lo es. En sus cuadros el espectador atento podrá encontrar rincones, momentos, fiestas y celebraciones del mundo rural y urbano, especialmente los populares y folklóricos. Las romerías, los festejos, los rincones y detalles mínimos, casi íntimos, aparecen muy acertadamente reflejados en su obra.
Por otra parte, Arce --que por razones laborales reside habitualmente en Madrid-- está presente, con sus cuadros y obra gráfica, entre otras pinacotecas del mundo, en el Museo Internacional de Arte Naïf (Jaén), Musee D'Art Naïf Max Fourny (París), Museo de Arte Primitivo Moderno (Guimaraes, Portugal), Musei dei Naïfs (Luzzara, Italia), Musee D'Art Naïf de L'Ille de France (Yvelines, Francia). Museo Municipal de Burgos, Museo Virgen de la Capilla (Jaén) y Museo Provincial de Bellas Artes de Badajoz.
José Higueras Mora nace en un lugar de La Mancha. Crece entre dos regiones bien distintas: el Pirineo Catalán y La Mancha.
En un sitio sus padres, en otro sus abuelos maternos. José adoraba a sus abuelos, sobre todo a su abuelo. Cuando estaba a su lado era la persona más feliz del mundo y a la viceversa, por esa razón, deseaba estar siempre en Camuñas (Toledo) el pueblo que le vio nacer.
Desde muy temprana edad tuvo claro lo que le gustaba y lo que deseaba hacer: Pintar, manchar telas blancas con muchos colores.
Con el paso del tiempo y salvando miles de obstáculos, por diversos problemas familiares tuvo que trabajar y mover pinceles.
Su primer maestro y el que realmente le despierta todo el interés sobre el mundo de las artes es su tío, Don Ramón Higueras Guijarro, hermano de su padre. El tío Ramón vivía en Jaén, además de pintor era restaurador de grandes monumentos. Le enseña a su sobrino el oficio de dorador al agua y al mixtión.
En el año 1962 se marcha a París donde le espera su madre que ya se había instalado en la ciudad de la luz. Allí sigue estudiando con el maestro pintor Jean le Fevre y ¡como no! Acude en compañía de otros pintores a la plaza de Montmartre conociendo la bohemia y a un buen grupo de pintores.
Decide volver a España y tiene la ocasión de compartir con grandes maestros: Viola, Antonio López, Manuel López Villaseñor, Guerrero Malagón, y un etc.
Posee diversos premios internacionales como: Doctor Honoris Causa, Medalla de Platino y Medalla de Oro, conseguidos en Bélgica. Medalla de Oro entregada por el Ayuntamiento de la ciudad de Kyoto (Japón), Medalla de Oro al merito de las Ciencias y las Artes en París, etc.
Persona trabajadora y honesta, respeta y es respetada por todos sus compañeros de profesión, amigo de sus amigos, recto en sus teorías y en la amistad, humilde por encima de todo, gran estudioso del mundo pictórico, no le gusta salir en demasía, por el contrario le gusta que le visiten y compartir mesa y mantel en unas veladas amenas.
Ha expuesto por diversas partes del globo terráqueo. En Europa es conocido como el pintor de la luz.
Desde el mes de septiembre del año 2007 se celebra un premio de pintura rápida José Higueras en Herencia (C. Real), el rincón manchego donde desde hace unos años tiene su residencia y estudio, donde pasa la mayor parte del tiempo rodeado de obras de arte. (Higorca).
Para contemplar la luz de algunos de sus paisajes, aquí tienen una página: