miércoles, 21 de mayo de 2008

KATSUSHIKA HOKUSAI







Es un pintor, dibujante y grabador japonés que, siendo niño, fue adoptado por los Nakajima, familia de honda tradición artística.
A los dieciocho años se convirtió en pupilo de un destacado maestro del ukiyo-e (literalmente, "escenas del mundo flotante"), género artístico que floreció durante el período Kamakura y que tendría en Hokusai a su más depurado estilista.
Tras la muerte de su mentor, se estableció de forma independiente e inició una brillante carrera en la que utilizó toda clase de técnicas, desde el grabado hasta la ilustración de libros.
Hasta 1806 concentró su atención básicamente en la representación de paisajes y escenas históricas, aunque tras la muerte de su hijo mayor se introdujo en el más comercial soporte del "libro de ilustraciones", entre los que destacan sus Treinta y seis vistas del Monte Fuji (1826-1833), culminación del ukiyo-e, y una de las más delicadas muestras artísticas japonesas de todos los tiempos.
Hokusai había nacido en el año 1760 en Katsushika en la provincia de Shimosa, cerca de lo que ahora es Tokio, la capital de Japón. Su apellido verdadero era Kawamura, sin embargo es conocido con el nombre de su lugar de nacimiento: Katsushika Hokusai. Convertido en un referente del arte universal por todos sus trabajos (más de 30.000), sus obras siempre se destacan por la energía que expresan y por la inventiva, que era muy diferente a la de sus contemporáneos.
Hokusai murió el 18 de abril de 1849, a la edad de 89 años. En sus últimos años de vida prefería hacerse llamar el viejo loco por el arte. También se dice que sus últimas palabras fueron: "Si el cielo me diera diez años más, o una extensión de cinco años, de seguro me convertiría en un verdadero artista".

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