lunes, 26 de mayo de 2008

KISHOR






Nace en Quito (Ecuador) en 1968. Sus primeros años vivió en Pomasqui, cerca de la mitad del mundo. Su vocación por el arte se manifestó desde muy temprana edad, a los 15 años ya dibujaba, pintaba y hacia esculturas en madera y cerámica; más tarde ingresa en el grupo de música Rumi Llacta (Pueblo de Piedra); años después ingresa en el ISEV (Instituto Superior de Estudios Védicos) donde toma el nombre espiritual de KRISNA KISHOR DAS, que significa edad media de Dios, de acuerdo a la cultura védica a la cual pertenece y en donde el joven iniciado Kishor perfecciona sus técnicas.


Kishor decide situar su taller y residencia en Madrid, donde obtiene la nacionalidad Española y funda la Asociación cultural “RAICES Y COLOR EN MOVIENTO”(1998), de la cual es Presidente actual, desarrollando proyectos de difusión y promoción del Arte y la Cultura. Dando apoyo a jóvenes artistas que se inician en el arduo camino de esta profesión. Actualmente prepara dos monumentales series, en donde todo el colorido y el misterio de los Andes y la trasmigración afloran con su carga de poesía visual, con las cuales pretende consolidar su trayectoria Internacional en los próximos años.


Algunas palabras de Margarita Sandoval, Doctora en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, sobre la obra de Kishor: "La herencia cultural motivó sus primeros cuadros. En la etapa andina prevalecen mujeres y hombres ataviados con ropas de vivos colores; mestizos y nativos.Estudioso de las vanguardias del siglo XX, Kishor se decanta por el cubismo y el expresionismo: Picasso y Kooning dejarían una huella trascendental en su acervo estilístico.

Interesante resulta la conformación y la distribución de los detalles, los renovados símbolos del mestizaje como hilo conductor, así como la abstracción de las formas, las cuales apelan a la apreciación estético-ideológica de quien las observa. El artista no busca un espectador para su obra, sino un co-creador que se sienta identificado a través del discurso sugerido. La obra se vuelve un referente para sí misma y, al mismo tiempo, un reflejo de la búsqueda que caracteriza al arte contemporáneo universal.


Virtu