jueves, 11 de septiembre de 2008

ROBERT DE NIRO, PADRE






No todo el mundo conoce a Robert De Niro el pintor: un artista neoyorquino asociado al movimiento expresionista, fallecido en 1993 y padre del actor de Hollywood que lleva su mismo nombre, y nacido en Syracuse (Nueva York) en 1922.
Estilísticamente, De Niro podría ser cercano a los grandes maestros Paul Cézanne, Henri Matisse, Oskar Kokoschka y Edvard Munch, con sus empastes de colores arrebatados y mustios en franca competencia, su línea de contorno sinuosa y firme, trazos gruesos y pinceladas frenéticas.
En cuanto a temas, se paseó por históricos géneros de la pintura pero plasmados con "modernismo", como los desnudos en grupo o los retratos de individuos, escenas de la Crucifixión de Jesús, naturalezas muertas y paisajes.
De Niro fue alumno de Joseph Albers y Ralph Pearson, y de las afamadas escuelas de pintura del expatriado alemán Hans Hofmann, que en sus sedes de Provincetown (Massachussets) y Nueva York educaron a artistas como Frank Stella y Ellen Frankenthaler.
En sus veranos en Provincetown, y luego en Nueva York en las década de los 60 y 70, De Niro pintó una serie de paisajes agitados, bañados con la cálida luz del verano, que muchas veces llegan a rayar en la abstracción.
Sin embargo, tanto en los paisajes y en los retratos como en las naturalezas muertas, lo que salta a la vista en su obra es un apasionado manejo del pincel y del color o, mejor aún, la fiereza de la línea y la extravagancia de los empastes de óleo.
A ratos, su pincelada comienza como un rebelde trazo impregnado de pintura que termina completamente debilitado y exprimido en su agitado recorrido por el lienzo.
Las obras de gran formato, en tanto, muestran su destreza para crear esa ilusión de profundidad de campo con una impresionante economía de líneas y manchas de color.
Sus pinturas también se distinguen por una línea de contorno que suele delimitar sus figuras o encapsular áreas de color que, a la distancia, se desvelan como espacios u objetos.
De Niro siempre luchó por sobrevivir como artista sin comprometer jamás su rigurosa sensibilidad artística ni su estilo, que muchos han llamado "figuración pictórica", y que exploró y desarrolló durante cuatro décadas.


Marian